Legumbres, cereales y patata de la A a la Z:
Guisante

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Gastronomía
Desde una ensalada china a una paella valenciana, los guisantes ‘participan’ aportando color, textura y cuerpo a recetas de platos en todo el mundo. Pueden constituir el ingrediente principal o acompañar como una guarnición perfecta de cualquier otro alimento protagonista. Se utiliza en sopas, arroces, guisados, pastas, tortillas e incluso en pizzas.
Esta legumbre es una gran aliada para las personas que no disponen de tiempo para cocinar. Tan fácil como abrir una lata de guisantes y guisarlos con jamón o setas, o acompañar a un pescado o una carne a la plancha.
Tal y como se hace con la mayoría de las legumbres, los guisantes secos se han de poner a remojo durante unas horas antes de proceder a cocinarlos. Debido a la dureza de su piel, es frecuente que se comercialicen ya pelados y partidos. Los guisantes secos constituyen una buena base para patés vegetales y purés, ya que su sabor terroso y dulce combina bien con especias y hierbas.
Si se cocinan los guisantes en puré conviene pasarlos por el pasapuré o por el chino ya que los hollejos (la piel) que quedan pueden hacer desagradable el plato.
Los frescos resultan deliciosos con una cocción ligera, al vapor o salteados. De este modo además de no perder su textura y sabor, conservan sus propiedades nutritivas.
