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Las legumbres / Conozcamos las legumbres o leguminosas

Conozcamos las legumbres o leguminosas :: Criterios de calidad en la compra

Criterios de calidad en la compra

Legumbres secas

Se conservan largo tiempo en un lugar limpio, seco y protegido de la luz directa y de la humedad, si bien conviene consumirlas antes del año tras su cosecha.

  • Tamaño: Las semillas gruesas evidencian buena calidad, no han de estar mermadas ni huecas.
  • Aspecto: Relucientes y de color brillante. Evitar las arrugadas, partidas, astilladas o huecas, pues son signos de que son viejas.
  • Envase: El envase translúcido, de plástico o vidrio permite comprobar el estado de los granos y la cantidad disponible. Ha de estar en perfecto estado.
  • Conservas: Las latas de conservas avisan si el producto está en mal estado. Si uno de los dos fondos está ligeramente cóncavo (inclinado hacia el interior), se puede consumir. Si uno o ambos fondos están abombados y no retornan a su posición apretándolos, la lata se ha de desechar. Estas deformaciones atienden a un exceso de rellenado, un fondo mal adaptado, alteraciones microbianas, golpes, etc.

Legumbres verdes

Este alimento de temporada se conserva fresco entre 3 y 5 días en la nevera, por lo que es muy importante hacer una buena elección. Las legumbres verdes deben venderse enteras, sanas, limpias, sin humedad, olores, colores o sabores extraños.

Color: Un intenso color verde vivo indica su reciente recolección.

Aspecto: Envoltura de aspecto terso, firme y crujiente al quebrarse.

Etiquetado

Etiquetado de legumbres verdes y secas

Todas las legumbres, verdes frescas y secas, de venta a granel deben ir acompañadas obligatoriamente de una etiqueta en la que aparezcan en letra visible y legible las siguientes indicaciones:

  • Denominación del producto.
  • Nombre de la variedad, en caso de exigirlo la norma.
  • Origen del producto.
  • Categoría comercial: extra, primera y segunda, atendiendo a diversos parámetros (tamaño, forma, coloración, ausencia de defectos, uniformidad de las piezas, etc.).
  • Calibre. Sólo están calibradas las habas de categoría extra o primera. Se refiere al tamaño. El criterio que se usa es el número de granos que entran en 100 gramos.
  • Identificación de la empresa con el nombre, razón social o denominación del envasador o importador y domicilio.
  • Número de registro sanitario (RSI) y número de registro de Industrias Agrarias y Alimentarias.
  • Fecha de envasado: en productos envasados por el propio establecimiento.

El etiquetado de los envases debe incluir además la siguiente información:

  • Nombre común de la legumbre y forma o estilo; si son semillas enteras o partidas.
  • Peso neto y peso escurrido (sin el líquido de gobierno si es conserva).
  • Composición del líquido de gobierno.
  • Lista de ingredientes. En orden decreciente a su peso en el producto, e incluye especias y aditivos si los llevara.
  • Volumen del contenido del envase. En mililitros o en gramos, diferenciando el peso neto y el peso escurrido si se trata de conservas.
  • El número de lote y código de barras sirven para conocer el origen y el camino seguido por la legumbre desde su producción.
  • Modo de preparación, si fuera preciso.
  • Modo de conservación.
  • Fecha de consumo preferente. Indica hasta cuándo el producto se encuentra en condiciones óptimas de uso.
  • En algunos etiquetados aparece una tabla con el valor nutricional del contenido respecto a 100 g (es optativo).

Las conservas pueden contener un símbolo: “el punto verde”. Representa que la empresa envasadora forma parte de un sistema de gestión de residuos para su correcto tratamiento medioambiental (Ley 11/97, del 24 de abril, de envases y residuos de envases).

Etiquetado de productos transgénicos

A partir del 19 de abril de 2004, la Unión Europea obliga a los fabricantes a detallar en las etiquetas de los alimentos si contienen organismos modificados genéticamente (OMG) (Reglamentos 1829/2003 y 1830/2003 de 22 de septiembre de 2003). En España como en toda la UE, los únicos productos transgénicos autorizados hasta la fecha son la soja y el maíz. La normativa marca que en las etiquetas de los productos que lleven alguno de estos dos componentes transgénicos conste la leyenda: “producido o fabricado a partir de soja/maíz genéticamente modificado”, si la cantidad de soja o maíz transgénico supera el 0,9% (cada uno de los ingredientes individualmente). Este umbral se permite para cubrir las posibles contaminaciones accidentales en origen (mezcla de granos, trazas…).

Alérgenos en la etiqueta

En noviembre de 2005 entró en vigor la Directiva 2003/89/CE, relativa a ingredientes y etiquetado de alérgenos, que obliga a los fabricantes a mencionar expresamente en la etiqueta la presencia de posibles alérgenos empleados como ingredientes de los productos, independientemente de la cantidad empleada. Entre dichos alérgenos se incluyen la soja y los cacahuetes, y sus derivados.