Legumbres, cereales y patata de la A a la Z:
Alfalfa

Calendario de temporada
Historia y origen
La alfalfa es una planta herbácea de la familia de las leguminosas que florece en primavera. Es originaria de Asia y África del Norte, aunque en la actualidad se cultiva en países de clima templado de todo el mundo. Se trata de una planta muy nutritiva y rica en sales gracias a las características de sus raíces, que son capaces de asimilar los minerales del suelo en mayor proporción que otras plantas.
No es casual que la alfalfa haya sido y siga siendo uno de los alimentos más importantes en la alimentación del ganado, además de ser un vegetal de especial interés para la alimentación humana.
Tiene un ciclo vital que va de los cinco a los doce años, dependiendo de la variedad utilizada, así como el clima en el que se cultive. Llega a alcanzar un metro de altura y desarrolla densas agrupaciones de pequeñas flores púrpuras. Sus raíces suelen ser muy profundas, y pueden medir hasta 4,5 metros, lo que hace a la planta especialmente resistente a la sequía.
Esta legumbre se introdujo en Europa hacia el año 470 a.C. durante las Guerras Médicas, de ahí su nombre originario de Medica herba, que más tarde se transformaría en la apelación de medicago. Ya en aquel entonces hay referencias y menciones a su utilización como alimento para animales durante el invierno. Hacia los años 1400-1200 a.C. la alfalfa se cultivó en las altas mesetas del Cáucaso, entre Turquía y cerca de Irán, donde ya la denominaban alfalfa o el “mejor de los forrajes”. Aparece en Francia en el siglo XVI, pero tendrá que esperar hasta el siglo XVII para conocer su apogeo y su máximo desarrollo. En ese momento se demostró que remplazaba provechosamente el sistema de barbecho y enriquecía la tierra de nitrógeno.
La importancia del cultivo de la alfalfa reside en su interés como fuente natural de proteínas, fibra, vitaminas y minerales, por lo que la mayor parte de su producción se dedica a piensos animales de gran calidad. También se cultiva por su contribución paisajística y su utilidad como cultivo conservacionista de la tierra y de la fauna.
Es además un reductor natural de energía, ya que opera como fijación simbiótica de nitrógeno tanto en su propio cultivo como en los que comparte su tierra de manera rotacional. Por ser una especie de prado y perenne, su cultivo aporta elementos de interés como limitador y reductor de la erosión, y de ciertas plagas y enfermedades de los cultivos que le siguen en la rotación.
Entre los países mediterráneos el principal productor de alfalfa es Francia que dedica unas 1.500 hectáreas a su cultivo. España le sigue en tercer lugar con una extensión menor que no llega a las 330 hectáreas.
