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Judía

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Historia y origen
Las judías, conocidas también con el nombre de alubias, se definen como las semillas feculentas, maduras y secas extraídas de las vainas que crecen en las plantas leguminosas del género Phaseolus. Este género incluye alrededor de 55 especies de plantas que crecen en las regiones templadas de los dos hemisferios. La judía, conocida y apreciada en toda la geografía española, es la especie más distribuida a nivel mundial, y casi todas son variedades de la Phaseolus vulgaris.
Restos arqueológicos datados entre el año 8000 y 7000 a.C. sitúan el origen de esta semilla en la zona de los Andes y de Mesoamérica, la región del continente americano que comprende el sur de México y países centroamericanos –Guatemala, El Salvador, Belice y las porciones occidentales de Honduras, Nicaragua y Costa Rica-. Desde Mesoamérica, las variedades de semilla pequeña se dispersaron a través de México y América Central, y llegaron por el Caribe hacia el norte de Sudamérica y Brasil, mientras que otras semillas más grandes, de tipo andino, fueron las que llegaron tras el descubrimiento de América a Europa, a través de España. Es precisamente en nuestro país donde se empezaron a utilizar en el S. XVI como alimento para el ganado y tuvieron que pasar más de 100 años para que se introdujeran como parte de la alimentación humana.
Galicia destaca como la comunidad autónoma que más judía grano (seca) produce con más de 4.500 toneladas métricas al año, según datos del Anuario de Estadística Agroalimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (M.A.P.A). Andalucía, por su parte, dedica el 46% de la superficie nacional al cultivo de judía verde.
