Legumbres, cereales y patata de la A a la Z:
Judía

Calendario de temporada
Cómo elegirlas y conservarlas
En la compra conviene optar por las judías secas gruesas y relucientes, de color brillante, tamaño uniforme y libres de insectos y mohos, desechando las que estén arrugadas, partidas o astilladas, pues es probable que provengan de cosechas de años anteriores. En el mercado se pueden encontrar tres categorías comerciales: extra, tipo I y tipo II.
En el caso de las judías verdes frescas conviene elegir las que sean de color vivo y atractivo y que se quiebren con facilidad.
Si se adquieren judías enlatadas es importante observar la fecha de consumo preferente –lo mismo para las congeladas- y la ausencia de golpes o abolladuras en las latas.
La conservación
De alubias secas:
Son alimentos poco perecederos y fáciles de conservar dada la baja proporción de agua. Conviene guardarlas en recipientes herméticamente cerrados y en un lugar fresco y seco. Un envase translúcido permite ver el contenido y la cantidad, pero hay que evitar la incidencia directa de la luz del sol para que la judía no pierda sus propiedades nutricionales, de sabor, color, textura y aroma. Durante su conservación puede aparecer el gorgojo, un parásito que come el interior de las legumbres y las deja vacías. Para evitar su ataque es recomendable introducir una cabeza de ajo en el recipiente donde se guarden.
De alubias cocidas:
En el frigorífico se mantienen en perfecto estado entre 3 y 5 días. También se pueden congelar. Para ello resulta muy práctico hacer pequeños paquetes, etiquetados con la fecha y la variedad, que se conservarán en el congelador hasta tres meses.
De judías verdes frescas:
Se conservan en el refrigerador a 5ºC entre 4-5 días. Si se cortan y se escaldan en agua hirviendo unos dos minutos, se pueden congelar para conservarlas durante meses.
