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Legumbres, cereales y patata de la A a la Z:

Cereales de desayuno

Cereales de desayuno :: Origen

Origen

Los cereales para desayuno son productos elaborados por la industria a partir de granos de trigo, maíz, avena o arroz, sometidos a diferentes procesos (estallado, expansión, hinchado o aplastado) por medio de los cuales se preparan para su consumo y se les da forma de escamas, copos, filamentos, gránulos, etc.

No hay una denominación específica común para los cereales de desayuno, pero en la caja debe nombrarse el cereal o cereales que contienen y el proceso tecnológico al que han sido sometidos, por ejemplo, “maíz inflado”. El Código Alimentario Español define únicamente los “copos de cereal” como los productos que resultan de someter el grano mondado al vapor de agua y posterior laminado y tostado, y pueden llevar ingredientes autorizados, entre ellos azúcares, chocolate y miel principalmente, o diversos tipos de grasas.

En 1894 Will Keith Kellogg inventó los primeros “Corn Flakes” (copos de maíz) que empezaron a comercializarse de forma generalizada a partir de 1906. En la década de los años 30 se inició la extrusión en continuo aplicada a la alimentación humana, una aplicación tecnológica que permitía dar forma a las clásicas pastas italianas. A finales de dicha década, la empresa General Mills (fundada en 1866 en Minneapolis) logró la extrusión en continuo de una mezcla de harinas ya precocida para obtener cereales de desayuno. De esta manera el comercio se multiplicó de manera exponencial.

En España la introducción en la dieta de los cereales de desayuno fue muy posterior. Aunque se conocían, se popularizaron hace tan sólo unos años y no fue hasta la década de los ochenta cuando comenzó a cobrar alguna importancia en la cesta de la compra. En la actualidad, el mercado español distribuye en torno a las 55.000 toneladas anuales de cereales de desayuno en sus distintos variedades, por un valor total que ronda los 254 millones de euros.

Los cereales de desayuno son productos inicialmente diseñados como complementos saludables y nutritivos de la primera comida del día. Los cereales dietéticos y de salud son los más aceptados, con más de 49% de las ventas, seguidos de los cereales destinados al público infantil (31,5%), los cereales naturales y los surtidos (16%), y los cereales con sabor (3,5%).

Aunque inicialmente los destinatarios de los cereales eran niños y adolescentes, en el último lustro se han impuesto las presentaciones funcionales y dietéticas que aportan beneficios sanitarios más allá del propio valor nutritivo del alimento. Dentro de estos, los que incluyen fibra son los más consumidos. De hecho, el consumo de estos cereales ha experimentado un crecimiento importante y sostenido y ronda ya los 1,8 kilos por persona y año, sobre todo entre el público adulto. La media europea es superior a la española y se sitúa en unos 2,7 kilos, excepto Irlanda, Suecia y Finlandia que alcanzan los 7 kilos anuales por persona.