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Pan

Pan :: Cómo elegirlo y conservarlo

Cómo elegirlo y conservarlo

Un pan de buena calidad es ligero para su tamaño, excepto el pan integral auténtico que es más denso y tiene más peso. La corteza es lisa, dorada y cruje cuando se rompe. Si en el pan fresco la corteza se desprende, se puede concluir que el pan ha estado congelado. La miga es de textura fina, uniforme, de color blanco o blanco cremoso. El olor y sabor del pan son agradables y característicos y no se tienen que notar sabores extraños. Si el pan no está bien cocido, la miga tiene la tendencia a formar una masa compacta que puede provocar problemas digestivos y gases. 

El peso de las piezas de pan es un aspecto a tener en cuenta cuando se compra. Los pesos son aprobados por comisiones específicas de las comunidades autónomas y los fabricantes no pueden modificarlos por su cuenta.

Una vez adquirido el pan, es conveniente utilizar una bolsa -mejor de tela- para que el pan llegue a casa en las mejores condiciones higiénicas y de apariencia. El pan envuelto modifica sus características por el hecho de estar envasado; la corteza se ablanda y se hace más elástica pero la miga se mantiene esponjosa durante más tiempo. Por norma, sólo pueden vender pan sin envasar ni etiquetar los establecimientos en los que se elabora. En caso contrario, cada pieza se tiene que presentar envasada y etiquetada unitariamente. En los envoltorios constará serigrafiada, impresa o etiquetada, la siguiente información: marca registrada, nombre o razón social o dirección del fabricante, denominación y peso neto del producto, fecha de producción, fórmula cuantitativa y cualitativa del producto y todas las especificaciones que exija la norma técnico-sanitaria correspondiente.

Los establecimientos de venta deben disponer de una balanza a la vista del público y el consumidor puede pedir la comprobación del peso de las piezas.

El pan experimenta un proceso de envejecimiento a consecuencia del cual la miga se va endureciendo mientras que la corteza se hace más blanda y elástica, a la vez que pierde aroma. Este proceso se debe a fenómenos de modificación del almidón. En el envejecimiento influyen la consistencia, el tipo de harina, la forma y su proceso de cocción, así como las condiciones de humedad y temperatura en las que se conserva. El pan envasado se tiene que desenvolver al llegar a casa, y los panes que ya se han abierto para su consumo se pueden recubrir con un trapo de tela para evitar que se sequen.

El pan no se tiene que guardar en el frigorífico; el envejecimiento es mucho más rápido a temperaturas de refrigeración. Por el contrario, la congelación es un buen procedimiento para conservarlo. Conviene congelarlo en porciones que se puedan consumir de una sola vez. La descongelación se puede hacer introduciendo el pan en un horno caliente o dejarlo a temperatura ambiente durante una media hora si está cortado en porciones.