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Pasta :: Cómo elegirlas y conservarlas

Cómo elegirlas y conservarlas

Las pastas alimenticias se venden obligatoriamente envasadas. Los pesos netos de los envases están normalizados y sólo pueden ser de 250 gramos o 500 y de un kilo y medio o 1 kilo. Se pueden encontrar envasadas por unidades aquellas pastas en que se justifique este envase por sus dimensiones y características, por ejemplo la pasta de canelones o la lasaña.

Todas las pastas alimenticias han de tener la superficie uniforme, sin grietas. El color también tiene que ser uniforme, más o menos amarillento, excepto en las pastas compuestas, en las que se ha modificado el color porque llevan huevo, espinacas, tomate, etc. Las dimensiones han de ser homogéneas, sin deformaciones ni piezas rotas. No tienen que contener impurezas ni presentar marcas de insectos. Un método para averiguar si la pasta está en buenas condiciones es romper una pieza y ver si las dos superficies por las que se ha roto quedan lisas y sin deformaciones

En la etiqueta tiene que aparecer la denominación del producto, es decir, la clase de pasta que contiene el envase. Si es de calidad superior también se indica. Para las pastas con gluten es necesario que se informe del porcentaje de proteínas (mínimo del 20%). También tiene que constar la relación de ingredientes por orden decreciente de proporciones en caso de pastas compuestas, el peso neto o las unidades, la indicación de consumo preferente o de la fecha de caducidad en las pastas frescas. La expresión “conservación en frío” en el caso de éstas últimas es un dato obligatorio. Por último, el nombre o razón social del fabricante o envasador y la indicación del lote de fabricación.

Al tratarse de un producto seco, no necesita de unas condiciones estrictas de conservación para mantenerse en buen estado durante meses. Basta con que se guarden en un recipiente cerrado y protegido de la humedad, evitando que crezcan mohos que alteren su vida útil. Las pastas frescas sí que se han de guardar en la nevera siempre, aunque esté cerrado el envase. También se encuentra la pasta congelada como ingrediente de platos precocinados. Para conservarla es importante no romper la cadena de frío y meterla en el congelador rápidamente para que no se altere su calidad nutritiva, gastronómica y sanitaria.