Legumbres, cereales y patata de la A a la Z:
Cacahuete

Calendario de temporada
Cómo introducirlo en nuestra alimentación
Por costumbre, el uso del cacahuete se limita al aperitivo, que se presenta de diversas formas; con o sin cáscara, tostados o fritos y salados o sin salar, e incluso embadurnados de miel. Se venden los granos partidos que se emplean para elaborar dulces, pasteles, galletas, panes de cacahuete y turrones con granos enteros o partidos mezclados con miel y azúcar.
La opción más saludable para comer es elegir los cacahuetes con cáscara, que haya que pelar. Los que están pelados y fritos se fríen en aceites cuyo origen se desconoce, por lo que el perfil graso saludable del cacahuete puede mermar si se emplean para freír aceites de coco o palma ricos en grasas saturadas.
En otros países tienen costumbre de tomar mantequilla o manteca de cacahuete y aceite, e incluso la harina de cacahuete. En los países del África subsahariana, en India y en el sureste asiático, estos productos son una de las principales fuentes de energía, grasas y proteínas de la dieta diaria. Con ellos cocinan salsas y sopas. La manteca es muy usada como condimento para realzar el sabor de los platos, que por lo general suelen ser muy básicos tanto en elaboración como en ingredientes (arroz, patata y verduras, pollo o pescado). En EEUU, Canadá y Australia, la manteca de maní se emplea para untar las tostadas y como ingrediente para otras muchas preparaciones, de la misma manera que aquí usamos la mantequilla.
La pasta de cacahuete fermentada (muy concentrada en proteínas, hasta un 40%), tiene una textura más ordinaria que la manteca. Se emplea en países tropicales para mezclar con harina de arroz o de maíz, según las costumbres locales con el fin de fortalecer la calidad proteica. Es un producto reconocido por su fácil digestión, su buen sabor y su potencial nutritivo.
