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Cacahuete

Calendario de temporada
Valor nutritivo y salud
Popularmente se considera al cacahuete como fruto seco, dada su apariencia física y su semejante valor nutritivo (elevado contenido graso, proteico y energético), si bien botánicamente se trata de una leguminosa (vaina que guarda varias semillas en su interior).
El cacahuete como el resto de las leguminosas es una excelente fuente de proteínas vegetales. Junto con altramuces y soja, es una leguminosa oleaginosa, dado su elevado contenido en grasas insaturadas, en especial monoinsaturadas, reconocidas por sus propiedades cardioprotectoras.
También es una fuente destacable de vitamina E (antioxidante) y comparada con otros alimentos contiene relativamente cantidades altas de ácido fólico, tiamina y niacina. Los cacahuetes extraen de la tierra grandes cantidades de fosfatos, potasio y calcio, por lo que son una buena fuente de estos minerales, aunque también de magnesio, cinc, cobre y manganeso. Minerales y vitaminas, tan abundantes y variadas en el cacahuete, se comportan como elementos reguladores que sirven para la buena nutrición del sistema nervioso y cardiovascular. Por su elevado contenido en fibra se convierte en un potente laxante, pero conviene moderar la cantidad a consumir, dado que al ser tan graso, comer demasiados cacahuetes de una vez, provoca malas digestiones y aporta demasiadas calorías.
Las proteínas del cacahuete, como las del resto de leguminosas, son deficitarias en un aminoácido esencial, metionina, por lo que la combinación del alimento con cereales (ricos en este aminoácido) complementa su valor proteico. Ejemplos de combinaciones saludables son el pan untado con mantequilla de cacahuete, arroz salteado con dicha pasta, ensalada de pasta con cacahuetes troceados o galletas elaboradas con la propia mantequilla.
Del cacahuete es importante destacar su contenido en fitosteroles. Estos fitoquímicos se encuentran en altas concentraciones en plantas oleaginosas, semillas y legumbres. Investigaciones recientes muestran que los fitosteroles son capaces de inhibir el desarrollo de distintos tipos de cáncer como el de colon, próstata y mama, ya que interfieren en el crecimiento y desarrollo de células tu morales. Tradicionalmente los científicos han reparado en los fitosteroles o esteroles de las plantas por su capacidad para prevenir enfermedades cardiovasculares. Los fitosteroles ayudan a reducir los niveles de colesterol en sangre. En este caso, lo que hace al cacahuete un alimento especialmente cardiosaludable es la combinación de ácidos grasos insaturados (protectores cardiovasculares por excelencia), con antioxidantes como la vitamina E y fitosteroles, en su composición.
La cantidad de beta-sitosterol (un fitosterol) en cacahuetes y derivados es muy relevante. Se han analizado diferentes productos y se ha encontrado un contenido medio de 65 mg de sitosterol por cada 100 gramos de cacahuetes salados. La misma cantidad de mantequilla de cacahuete contiene 135 mg de sitosterol, la harina unos 46 mg y el aceite, aproximadamente 190 mg. En la química del cacahuete se ha encontrado en cantidades reseñables resveratrol, que comparte las mismas propiedades fisiológicas y preventivas al tratarse de un fitosterol. El resveratrol es conocido por su presencia en el vino tinto y en la piel de la uva negra, y se ha hecho eco por las propiedades saludables que le confiere precisamente al vino. Según investigaciones recientes el cacahuete contiene 30 veces más resveratrol que las uvas.
Estudios realizados en las últimas décadas muestran que una dieta que incluya 2 ó 3 veces al día cacahuetes o sus derivados, como mantequilla o aceite, es capaz de disminuir el colesterol sanguíneo en un porcentaje entre el 11-14%. Para conseguir el efecto cardiosaludable sin ganar peso, será preciso incluir los cacahuetes en sustitución de otros alimentos grasos habitualmente consumidos (mantequilla, embutidos, patés, quesos…). Estos efectos saludables se consiguen también con el consumo habitual de frutos secos, alimentos con los que los cacahuetes comparten una similar composición nutritiva.
La parte negativa del cacahuete son sus proteínas alergénicas. Los niños son los más susceptibles de presentar alergia a los cacahuetes, por eso conviene retrasar la inclusión en la dieta de estos alimentos hasta pasado el año, e incluso más tarde si existen antecedentes familiares de primer grado de alergia alimentaria (aunque no sea a los cacahuetes). Dado que los cacahuetes se emplean triturados y mezclados con otros frutos secos en la elaboración de diversos productos, puede representar un problema sanitario si no se advierte de su presencia en el etiquetado.
