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Legumbres, cereales y patata de la A a la Z:

Batata

Batata :: Valor nutritivo y salud

Valor nutritivo y salud

La particularidad nutritiva de la batata se centra no sólo en su contenido en hidratos de carbono, ligeramente superior a la patata (23 gramos por 100 gramos, frente a los 15 gramos en la misma cantidad de patata), sino en su mayor proporción de azúcares (10 veces superior). Esto explica su característico sabor dulce. Su aporte de carbohidratos le convierten en un alimento energético, muy adecuado para niños, personas que realizan esfuerzos importantes o quienes se encuentran débiles o convalecientes. Si se cocina de manera sencilla y sin grasas sirve para variar el menú de quienes están a dieta.

No destaca ni por su contenido proteico ni graso, por lo que cocinado este tubérculo de manera sencilla es muy fácil de digerir, y está especialmente recomendado en dolencias digestivas. También es rico en fibra (3 gramos por cada 100 gramos de alimento), especialmente cuando se come con la piel (bien lavada para eliminar restos de tierra y pesticidas).

Cuatro son las vitaminas que merecen ser consideradas en la composición de la batata, y que superan con creces a las contenidas en la patata.

Del complejo B destacan la vitamina C (25 mg/100 gramos) y el ácido fólico (52 mcg/100 g gramos; el triple que en la patata). Es sobresaliente la proporción de vitamina E (4 mg/100 g gramos, por lo general abundante en verduras de hoja y semillas oleaginosas). En las variedades de carne amarilla intensa o naranja, es reseñable el aporte de beta-caroteno, precursor de la vitamina A (4000 mcg/100 g gramos). Con cien gramos de batata se cubre casi la mitad de los requerimientos de vitamina C, un tercio de la vitamina E, una cuarta parte del ácido fólico y se supera con creces las necesidades de carotenoides.

Su contenido en antioxidantes (beta-caroteno, vitamina C y E) justifica la importancia del consumo de batata, principalmente en las regiones más desfavorecidas. La vitamina A en la que se convierte el beta-caroteno es esencial para la visión, promueve el crecimiento óseo y el desarrollo de dientes, y ayuda a mantener sana la piel, el cabello y las mucosas. Junto con el resto de antioxidantes mejora la función inmune y acelera la recuperación de las infecciones respiratorias y la cicatrización de las heridas. Asimismo, son las cualidades antioxidantes las que frenan el daño oxidativo de los radicales libres sobre el colesterol arterial y las células tumorales. El boniato se convierte en un alimento interesante en la dieta preventiva de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Este tubérculo es una buena fuente de fósforo, magnesio y azufre, si bien su contenido mineral depende en parte del tipo de suelo de cultivo. Dado su moderado aporte de potasio y su bajo nivel de sodio, está especialmente indicado en caso de hipertensión arterial o retención de líquidos.

Las batatas son ricas en oxalatos, elementos que pueden formar sales con minerales como el calcio, formando cálculos en el riñón o en la vesícula. En consecuencia, no se recomienda su consumo a quien padezca este tipo de trastornos.