Las legumbres, los cereales y las patatas tienen en común su abundancia de hidratos de carbono en forma de almidón, razón por las que son conocidas con el nombre de farináceos (debido a su textura harinosa). Esta particularidad nutritiva los convierte en alimentos energéticos dentro de nuestra dieta, condición por la que deben aparecer cada día en nuestros menús.
Pero, ¿consumimos farináceos en cantidad suficiente? ¿Conocemos las cualidades nutricionales de cada grupo? ¿Sabemos las diferencias nutritivas que se dan entre unos alimentos y otros?
Este breve cuestionario le ayudará a aclarar estas y otras cuestiones cuyas respuestas encontrará en esta Guía Práctica CONSUMER EROSKI.